miércoles, mayo 06, 2009

Ahora que soy Mayor...


Veo que ciertas metas -por ridículas que puedan parecer para los demás- son alcanzables con tenacidad.


Hoy estoy enfermo y padeciendo del producto de mi auto-negligencia: Sí, el stress es
auto-negligencia en una de sus formas más puras. Voy saliendo de ese hoyo que yo mismo he cavado con mis propias manos y cada día me siento mejor. Esta no es una estúpida medalla para presumir a los demás, solo un check de tantas cosas que tengo que hacer....


Hoy, el día es un poco más brillante para mi...


Que hoy quede constancia de esto.

miércoles, febrero 25, 2009

Iros al Infierno...




El trailer se ve excelente, aunque no explica muy bien de que va, obviamente es una adaptación -¡ay licencia creativa!- y no creo que esté demasiado apegada a la Divina Commedia...

jueves, febrero 12, 2009

Telegrama desfasado al corazón de la chingada

Todos los jueves muero un poco más de lo que debería cualquier otro día.

Sigo sin tenerte, aún teniéndote.

Nos extraño tanto.

jueves, enero 01, 2009

Otro año...

Que mas puedo decir....? Comencé el año con una peda y tocada.... hasta frontman amateur salí...

Amanece. Son las casi 9 de la mañana y vengo regresando de una peda/toquín excelente... Puede ser tan hermoso ver el morado a púrpura a gris a azul acero de las mañanas, cuando dejas ir todo y esperas lo mejor.

Ojalá este año sea mejor que el pasado....

Un abrazo a todos los que me son cercanos!

viernes, noviembre 28, 2008

29

Con ganas de llorar, casi llorando,
traigo a mi juventud, sobre mis brazos,
el paño de mi sangre en que reposa
mi corazón esperanzado.

Débil aquí, convaleciente, extraño,
sordo a mi voz, marcado
con un signo de espanto,
llego a mi juventud como las hojas
que el viento hace girar alrededor del árbol.

Pocas palabras aprendí
para decir el raro
suceso de mi estrago:
sombra y herida,
lujuria, sed y llanto.

Llego a mi juventud y me derramo
de ella como un licor airado,
como la sangre de un hermoso caballo
como el agua en los muslos
de una mujer de muslos apretados.

Mi juventud no me sostiene, ni sé yo
lo que digo y lo que callo.
Estoy en mi ternura
lo mismo que en el sueño están los párpados,
y si camino voy como los ciegos
aprendiéndole todo por sus pasos.

Dejadme aquí. Me alegro. Espero algo.
No necesito más que un alto
sueño, y un incesante fracaso.


JAIME SABINES- "Con Ganas de Llorar"


Ayer cumplí 29 años -bueno, aún estoy dentro de las 24 horas- y las cosas han cambiado significativamente. Creo que casi todos hacemos una especie de auto-análisis en estos momentos, tan cerca de los 30; las cosas no son lo que fueron y definitivamente cambiarán.

Creo que estoy mas cerca de mí, por ridículo que eso puede leerse, todo toma un sentido cuando lo vives. No puedo reprimir la nostalgia, ni las lagrimas, ni el crispar de los puños que viví en la juventud. No puedo decir tampoco que ésta haya terminado aún, pero definitivamente me siento diferente.

Aprecio a quienes me rodearon este día: por texto y por viva voz; en presencia física y etérea. No recibí nada material y creo que eso es lo que menos me importa, por que no me sentí solo. El dolor se dispersó brevemente para dejar pasar al cariño, y eso es con lo que me quedo.

Aprender a caminar junto a quienes me quieren es la lección que el Ermitaño ha vuelto a aprender, a salir de esa cueva repleta de textos no escritos y de palabras nunca sonadas más allá del breve suspiro entre dientes. No veo luz aún afuera de la cueva, tampoco veo el fin del mundo, pero distingo algunas huellas. Huellas que me dan una especie de esperanza y las cuales sigo aún sin pensar en el sentido de las mismas. El punto es que he decidido caminar y ver que hay afuera.

El resto de este escrito llegará a completarse en algun momento, definitivamente hoy no... ese fin llegará inconspicuo, mudo... como los silencios entre las palabras entre ustedes y yo.

Buenas noches.

lunes, noviembre 24, 2008

Tercer Dolor: A un mes...

Ha pasado un mes...

Para ser mas preciso, pasará exactamente dentro de unos minutos. Ha sido muy difícil no revivir esos momentos: La sombría procesión al hospital, los momentos de angustia donde nuestras miradas se perdían en paredes blancas, mis arranques en privado y en público, las olas de dolor, los rezos ajenos y los cercanos, la imagen velada en la que solo éramos tu y yo en tu cuarto mientras te rendía los últimos honores en vida, el atardecer más mudo de mi vida.

Llegó la hora y caminé entre espinas y espadas rotas, mi sombra orientada a la hora del segundo número. Abandoné el cuerpo un poco antes que tú para regresar súbitamente a verte dejar el tuyo. Recuerdo tu cara, tus rasgos de una forma menos dispersa cuando estabas aún respirando. Es la única alegría que me queda el día de hoy -de nuevo- visto de negro, los segundos pasan lentamente, de la misma forma en que una nube se desvanece, con la misma intensidad que los fanáticos se golpean el pecho, con la misma fuerza que un niño busca a su madre en la multitud que al caminar le desvía la mirada.

Durante algún tiempo quise desarraigar de mi mente ideas como el tiempo o el espacio, el significado lo damos los propios humanos y no las manecillas del reloj o el volar de las hojas de un calendario, hoy el sentimiento que me embarga el alma no está juzgado por una combinación de números, sino por esa pesada cadena de traspiés llamada memoria.

Le llamaré Tercer Dolor a la última memoria de un luto tan inmediato....

A un mes, la vida sigue siendo difícil, si no es que más...

A un mes, nos sigues haciendo falta y el vacío será una constante...

A un mes, han cambiado tantas cosas, pero nunca el amor y el respeto que sentimos por ti...

Demasiado pronto vendrá otro aniversario, el primero en que no estarás...

Te extraño tanto...

Ha pasado un mes y estoy aqui, con las lágrimas secas y con el extrañamiento de una sonrisa.

miércoles, noviembre 19, 2008

Versus







Versus


















Lo importante no es quien ganará, ni siquiera los participantes mismos. Lo es, sin embargo, el culto a la estupidez.

domingo, noviembre 02, 2008

Ce-Tzompantli



Tengo un altar de calaveras y cráneos que parecen flores: Una ofrenda de pensamientos y colores en el día donde todos somos polvo y cenizas.

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Tengo aguamiel en una ánfora de vidrio, dispuesto para que tomes de él. Te debo una Pacífico.

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Observo parte de tí entre los pliegues de las dimensiones que forman una flor de pétalos móviles. Se que estás ahí mientras yo, rezagado, aún respiro.

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Hasta entonces... Calzonudo, Güero, Patriarca, Amigo, Abuelito, Proveedor, Sabio, Niño, Viejito...

domingo, octubre 26, 2008

Segundo Dolor


Esta ocasión vestí de negro, lo vestí para tí y lo vestí para mí. Como nunca antes yo, quien se vistió de ese color tanto tiempo, lo habia vestido para nadie. En el camino al velatorio, le comentaba a esa alma tan importante para mí, como -tal vez- me hubiera gustado ir de blanco.

Te fuiste anteayer, viejito lindo. Fue tan extraño verte en ese ataúd, el cual no tenía el coraje de enfrentar. Se pueden ver tantos cuerpos sin vida en la internet y, sin embargo, observar ese cuerpo que dejaste detrás tuyo me causaba una conmoción enorme, uno de mis últimos grandes miedos. Me autojustificaba desde que llegué a la capilla, con que me había despedido de tí en tus últimos instantes de vida, que así quería recordarte, que así quería hacer el último adiós.

El Segundo Dolor comenzaba. Veía esa caja de madera con la tapa levantada de manera opuesta a donde me encontraba, como la barrera mas infranqueable, el punto cero. ¿Cómo acercarme? Pensaba que era el morbo el que me hubiera permitido verte y odiaba esa idea. Al fin, caminé con paso lento, solemne hacia donde se encontraba tu cuerpo, mi corazón latía cada vez más rápido y fuerte -el clímax antes de alcanzar un umbral que yo contruí dentro de mi ser- aunque ya sabía que sólo vería tu cuerpo sin vida. Bajé la mirada únicamente cuando estuve seguro de que era el cuerpo con que viviste en este mundo y que lo hacía únicamente por un acto de amor, de última y final despedida, no por un horrible morbo.

Te vi -o mejor dicho, vi tus restos- sin vida, respiré y dejé ir para siempre ese miedo y esa aprehensión que estaba comiéndose rápidamente mi alma, y sólo hasta ese momento, entendí con todos mis sentidos que ya no estabas ahí, que éste sólo era el ritual de la despedida del cuerpo. Respiré tranquilo y vi tus restos mortales, creo que mi mirada descansó, mis músculos perdieron esa rigidez que la tensión había estado construyendo hasta ese momento sin misericordia alguna. Al relajarme, sollocé, suspiré y comencé a hablarle a tu cuerpo siguiendo las ideas preconcebidas por mi entender de este ritual.

Las lágrimas bajaron por mis mejillas rápidamente refrescandome, sin ahogarme.

Caminé mas tranquilo de regreso a mi asiento y permití que el ritual continuase como era debido, dejé claro que mi lugar y participación en éste sería como era esperado de uno de los familiares dolientes. El tiempo no pasó de forma rápida realmente. Parecía que el tiempo marchaba en Duelo.

Llegaron muchas personas a despedirse -suspiro- todos estuvimos muy unidos como hubieras esperado y mi hermanito y yo hacíamos lo propio para bajar la tensión en la medida de nuestras posibilidades. Llegaron mis amigos eventualmente y nos acompañaron a mi familia y a mi alma gemela, algunos llegaron con prisa, algunas sorpresas, muchas risas, que hermoso velatorio, dónde los unos reían con los otros, sin molestar a los demás dolientes. Me conmoví al extremo al saber que ayer, cuando falleciste, uno de mis amigos quien tuvo un recital de poesía en el Centro, dedicó el evento a tu memoria, ¡Que grande honor para ti! ¡Que grande honor para mí el tener amigos de ese calibre y sensibilidad! Gracias, hermanos de nombre y del corazón y gracias a todos los demás.

Esto es un espejo abuelito, esto es para ti...

Avanzaba la tarde y en algún momento, llegó la hora de leerte "El Funeral" las dos voces se rebasaban, se equivocaban y sin embargo sabíamos que eran pequeños errores que nos perdonarías; dónde los oídos físicos encontrarian disonancia, las vibraciones producidas por la reverberaciones de ambas voces, llegarían claras e inequívocas a tu alma, poco después, ambas voces se volvieron una fuerza de dos tonos y creamos un pequeño espacio, un universo dentro del universo frente a tu cuerpo inerte y de pronto, apareciste detrás mío generando una leve onda cálida. Sonreí. Finalizamos, y es cuando comprendí el gran regalo que te dí de despedida.

En ese momento te quise como jamás lo había hecho.

Tiempo después vendría la última hora antes de que tu cuerpo fuera reducido a cenizas, y poco antes de que se lo llevaran para jamás volverlo a ver, nos unimos todos para decirte con voces propias, el adiós.

Yo, a mi manera, despedí tu cuerpo como al de un guerrero, con un saludo que solo tú entenderías. Y sé que tú, desencarnado, lo aceptaste por que estabas cerca de ahí.

Después vendría la espera, y me iría de ese lugar para que en algún momento regresaras finalmente a casa en una hermosa urna de madera oscura con relieves de la Sagrada Familia, un bello tributo para quien la Familia Siempre fué Sagrada.

Ahora, una parte de ese complejo ser que fuiste, eres y serás, está de nuevo en casa.

Te amo.


Jorge.